Narrativas compartidas que sostienen hábitos
Contar lo que haces cambia lo que sientes que eres. Compartir un breve resumen semanal, con aprendizajes y tropiezos, genera empatía y consejos prácticos. Ver a otros persistir normaliza altibajos, reduce perfeccionismo y alimenta la identidad compartida que mantiene vivos los experimentos día tras día.